en sus versiones buenas,
en sus versiones malas,
pero he tenido el placer.
que impactan en primeras líneas,
con sus fascinantes palabras.
La música,
la voz,
escuchada en bucle.
Los desiertos,
los bebedores compulsivos,
evaporadores de lágrimas,
hambrientos de esperanzas ajenas.
Las lluvias,
que inundan todo
su tristeza arrasadora.
Los soles,
ardientes jugadores,
el azar,
burladores de la suerte,
que arden y consumen.
Huir del incendio,
de la luz,
explorando el vacío,
cargado.
Los cometas,
efímeros cuerpos de hielo, roca,...
que sofocan
a la velocidad de la luz.
El refugio en los brazos de la noche,
absoluta oscuridad,
en sus hombros la pesadumbre.
Las heridas que llueven,
estelas duraderas,
estrellas fugaces.
El poder de la curiosidad,
las hienas riéndose
en busca de la carroña.
Versos vacíos,
música muda,
desiertos calados,
lluvias oprimidas,
soles eclipsados,
vacíos triviales,
cometas inestables,
noches confusas,
estrellas perecederas,
las hienas obstaculizadoras,
duelen.
No juzgues a la luna por brillar en todas sus fases,
ella solo quiere a los lobos oír aullar.

