jueves, 29 de septiembre de 2016

► NO

No hay que disculparse por ser fuerte,
ni por ser más audaz o menos inteligente,
ni por ser bello, ni por ser soñador e ingenuo.
Hay que disculparse por creerse mejor que el resto,
por no saber valorar las cosas buenas que tienen los demás
y machacar sus defectos,
por no saber convertir tus debilidades en fortalezas,
por hacerte de menos para ser aceptado.
Hay que seguir a la razón, al corazón, a ambos.
Y no hay que pedir perdón por ser lógico o instintivo.
El egoísmo es parte de nuestra naturaleza,
y a menos que dañemos a otros en nuestro camino a la hora de conseguir nuestras metas... no hay de qué arrepentirse.

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