Menuda suerte tengo de tenerte a mi lado.
Te pones a buscar personas y cosas materiales que te hagan sentir querido, tal vez más que querido, algo que te haga sentir sin más.
Vivimos en un siglo en el que todo lo que pueda sentir alguien por muy pequeño que sea, tras ser expresado será juzgado o comentado negativamente.
Vivimos con el miedo constante al qué dirán, al auto-combate día tras día.
Vivimos con el miedo constante al qué dirán, al auto-combate día tras día.
Y luego, están esos no tan pequeños detalles.
Esos instantes que la vida te regala cada 10 segundos,
esos que apenas sabemos aprovechar, porque sin querer, solo somos seres vivos con el continuo afán de regalar aquello que todos hacen y no lo que sentimos.
Esos instantes que la vida te regala cada 10 segundos,
esos que apenas sabemos aprovechar, porque sin querer, solo somos seres vivos con el continuo afán de regalar aquello que todos hacen y no lo que sentimos.

